Ser buena mala madre

Como hija yo pensaba (hace muuuucho tiempo) que ser buena madre era complacer todos mis deseos y necesidades. Luego, pero también hace tiempo, yo pensaba que ser buena madre tenía que ver con lo mucho o poco que mi hijo llorara.

Si, capitán obvio, ya se que no, pero hay sentimientos y expectativas con esto porque uno crece conociendo una sola familia: la de uno! que es lejos de perfecta, que la mamá de uno es la peor de todas, y que las mamás de los amigos de uno son las chéveres, dulces, buena gente y alcahuetas. Si, yo no tuve mamá alcahueta (yo creo que con mis tías era suficiente para una sobre dosis). Encima de todo uno ve películas, lee libros y conoce esas mamás de Pinterest que tienen tiempo para hacer de todo (EN SERIO!???? es tema para otro día) y uno allí en la casa con el chino llorando y haciendo pataleta porque la máquina de burbujas se le acabó el jabón y no hace más burbujas. En esos días uno se cuestiona.

Lo lindo de ver a mi hijo crecer, es realmente verlo. Y así lentamente en 17 meses ese ser que solo miraba al techo, ahora habla, grita, da besos, dice gracias, corre, hace pataleta y estoy convencida de que entiende lo que le estoy diciendo, lo que me hace sospechar de que incluso me ignora a voluntad. Y hemos llegado a ese momento en su vida donde el es extremadamente dulce y al mismo tiempo extremadamente cansón. Para él debe ser una frustración que su cerebro aún no sepa componer las palabras para pedirme algo y que en respuesta solo pueda grita ‘ete’ mientras llora y pataletea, señalando las 100.000 cosas encima de la mesa mientras yo le ofrezco una a una y el dice ‘no! ete’…… Ohmmmmm pacientemente paso por todos, hasta que llego a mi celular y digo, ‘no hijo, lo siento no te lo voy a pasar, este no es un juguete’ (ahhh lo que el quiere decir con ‘ete’ es ‘jugete’!!) y empieza el berrinche. Toda madre/padre se ha encontrado en la misma situación y hay dos opciones, (1) darle el celular para que deje el berrinche, o (2) aguantarme el berrinche. Mi vecina me ha preguntado en dos ocasiones que si mi hijo está enfermo o algo  porque lo oye llorar a diferentes horas. Como era de esperarse, en casa mi opción es la (2)—–usualmente.

Ja! me da risa que mi vecina, cuyo hijo es 5 días mayor que el mio debe pensar que soy la peor madre del planeta porque dejo a mi hijo llorar, pues cuando le dije que él estaba bien y solo era una pataleta, me dijo con cara de angustia que ella no dejaba llorar a su hijo, que ella no era capaz de oírlo llorar (y me detengo en los hechos sin juzgar).

La moraleja de mi historia es que, soy buena madre, así hayan cientos de personas en el mundo que crean que dejar a mi hijo llorar es un crimen. Mi hijo llora pero nunca por falta de atención o negligencia, si llora es porque o está en dolor (los niños se caen, se golpean y se enferman, así es la vida) o simplemente mami lo está disciplinando.

A mi me toca ser la mala del paseo… como me decía mi mamá.

Y es que con los niños uno tiene que elegir las batallas que va a pelear, cierto? si no, pues demalas, he perdido una que otra y ganado la mayoría, ser mamá es jodidamente duro y a la vez extremadamente maravilloso.

Aristóteles se retuerce en su tumba con esta contradicción (el que entendió entendió, cambio y fuera)

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *