El sueño que se hace realidad: “Dormir”

Hay cientos de teorías sobre cómo hacer dormir a tu bebé. Unas a mi parecer son simplemente crueles, otras no me parece que tienen sentido, y una que otra califica para intentar. No se si las alcanzamos a probar todas, claramente como ésta última ya funcionó (toco madera*) no vamos a cambiar las cosas.

Como la madre primeriza que soy, y sumada a mi particular personalidad, me remito a dos fuentes de información: las mamás de mi vida (porque las mamás lo saben todo! y ellas siempre son mi primera fuente de sabiduria), y lo que haya en la literatura actual. Y valga la aclaración que “actual” ha sido una palabra clave para mi en todo este cuento de ser mamá. Como la académica que soy, yo creo en la investigacion, así que tengo la tendencia a buscar apoyo en la literatura. Bien o mal, aquí vamos.

El último libro al que recurrimos y que reveló la estrategia ganadaroa se llama “The Sleep Sense Program” por Dana Obleman (Amazon.ca, Official Website). Llegó a nuestros manos por recomendación de una de las enfermeras de nuestro health unit siendo ella una experta en desarrollo infantil. Creo que lo que más me gustó del libro es la forma en como todo se pone en perspectiva. Por supuesto, después de todo no soy la primera mamá en el mundo desvelándome para atender los llantos de mi bebé a la madrugada cada tres horas, y un poco de “no estás sola” es aliviador (eso lo tienen casi todos los libros). Lo que realmente me puso en perspectiva a mi es que no le puedo enseñar a mi hijo algo sin darle la oportunidad a que él lo haga solo. Ella pone el ejemplo típico de cómo vas a enseñarle a tu hijo a gatear si nunca lo pones en el piso. Y dado que me siento personalmente tocada con ese ejemplo gracias a la aberración de David de estar boca abajo, todo hizo clic.

El primer capítulo habla sobre la importancia del sueño—osea el buen dormir. Para el bebé es obvio que su cuerpo y su cerebro necesitan procesar todo lo que ha aprendido en el día y sobre todo necesita recargar las baterías. Actividad que según la literatura, se continua durante los primeros 12 años de todo niño (ahí luego llegan a la adolescencia y para eso uno necesita otro libro completamente diferente. Algún día escribiré lo que he aprendido de allí). Pero ese mismo descanso es igual de importante para mamá y papá — duh!.

Ahora digamos que en mis años mozos, di tu mis 20s,  4 horas de sueño eran suficiente para ser un ser humano capaz y coherente. Claramente ya no es el caso. Pero la revelación sobre el sueño para mamá y papá tiene que ver con algo mas importante que el aguante del trasnocho; y es que con ese ritmo de vida nocturna y sin mucha calidad de sueño, la relación de pareja empieza a sufrir—y yo ya estaba sintiendo que por ahí iba la cosa. Así como cuando uno lee y se siente relacionado (de nuevo el “no solo me pasa a mi” da algo de alivio). En mis manos, ese libro sería una herramienta para mejorar mi calidad de vida, la de mi bebé y por supuesto la de mi esposo.

Segundo capítulo, una introducción a lo que es el llanto. El tema del llanto es bien controversial para mi, porque creo que no tiene sentido dejar a mi niño llorando inconsolablemente hasta que pierda toda esperanza y se quede dormido— o bien llamado, el método de “dejarlo llorar”. Me gusta este capitulo porque es muy honesto, y aún cuando inevitablemente mi hijo tiene que llorar porque no sabe hablar todavía, es importante que YO siendo su madre, entienda el por qué está llorando y cómo yo debo lidiar con su llanto. De nuevo, algo de perspectiva: mi hijo va a llorar en muchos momentos durante su vida y punto, es su forma de reclamar ante el cambio, es su manera de protestar, es su forma de llamar a mamá en la noche, es su forma de decir que tiene hambre, está cansado, está aburrido, está incomodo, algo le duele, finalmente es su forma de comunicarse. Yo soy el adulto, no puedo ignorar su llanto, pero eso no significa salir corriendo cada vez que lo hace—a menos que su vida esté en peligro obviamente. El llanto estará allí y yo tengo que descifrarlo para saber qué hacer.

Los siguientes capitulos son un paso a paso lleno de estrategias, posibilidades y variantes para uno adoptar, pero que dejan en claro el objetivo de cada etapa y cuanto te demoras en ella. Como todo, cada quien toma lo que necesita y arma su propia estrategia. Mi parte favorita es las secciones de “qué hacer cuando no sale como uno espera”.

Entonces como funciona la cosa?

Primero lo primero, y es crearle al bebé una rutina.

Una rutina constante que el relacionará con su hora de dormir, de manera tal que con el tiempo el pueda predecir qué es lo que viene. Para nosotros incluye, baño caliente, música, pijama, cuento, y un rato abrazados bailando suavemente al son de la musica de cuna. Un par de besos, “buenas noches” a todos los presentes, un “te amo”, y a la cama. Y en este punto todo depende de el estilo de padre que uno es y puede ser, y básicamente lo que uno puede soportar. Para algunos significa dejar al bebé e irse, para otros es quedarse a su lado, para otros es ir cada 10 minutos a proveer consuelo… lo importante es hacer lo que a uno lo haga sentir cómodo, siempre y cuando se respete el objetivo: que el bebé aprenda a dormirse por el mismo, así que no se vale dormirlo en los brazos, pues de hecho es todo lo contrario. Esa  fue la lección mas importante para nosotros, porque al cabo de 5 meses habiamos creado una dependencia mutua a dormir juntos. Ahora “dormise por si mismo” significa retirar de la “rutina existente” todo objeto o persona del que David dependía para dormirse y que el no pudiera controlar. Y así quedó el solo en la cuna sin chupo, sin papá abrazandolo, y sin la teta de mamá, pero con un muñeco, uno fijo que nunca deja la cuna y al que el puede recurrir para abrazar y dormirse.

Segundo, irse a la cama temprano.

El objetivo de sueño de un niño de 0 a 12 años es estar dormido entre las 7pm y las 8pm, por dos razones importantes: (1) la cantidad de sueño necesaria para ellos es de 10 a 12 horas aproximadamente; y (2) mamá y papá necesitan tiempo para ellos. Por experiencia propia puedo confirmar que no importa a que horas acostabamos a David, muy a las 7am estaba él listo para arrancar el día. Creer que entre más tarde lo acuestes mejor, o al contrario que si lo duermes temprano se levanta temprano, no es verdad. Puedo dar fe de ello. La primera noche no lo podíamos creer, a las 7:30 David estaba dormido y por primera vez en 5 meses nos pudimos sentar en la sala con crispetas a vernos una pelicula…. y nos vimos dos.

Tercero, entender los ciclos de sueño.

Cada persona se despierta al menos cuatros veces en la noche, y los bebés no son la excepción. Lo que pasa es que ya aprendimos a dormirnos, nos damos la vuelta, acomodamos la almohada o las cobijas, vamos al baño, o lo que sea, pero volvemos a dormirnos. Ni siquiera somos conscientes de todas las veces que nos despertamos pero lo hacemos. O ¿quién amanece siempre tal y como se durmió? He ahí la importancia de aprender a dormirnos solos. Los bebés igual, y dice la teoría que 10 minutos es lo máximo que nos toma quedar en una posicion comoda y volvernos a dormir. Así que cuando uno oye al bebé tiene que esperar 10 minutos antes de ir a ver que es lo que pasa, a ofrecer consuelo, algo de comer, un arrullo y vovler a dormir. Al principio puede que las visitas sean frecuentes, despues de todo el bebé está aprendiendo a dormirse, pero con el tiempo ya los 10 minutos se vuelven 7, 5, y a veces 1 minuto.

Cuarto y último, las siestas del día son tan importantes como las de la noche.

Creer que tener al bebé despierto hasta el cansancio hará que se duerma mejor es un error y tiene sentido si pensamos que nosotros mismos cuando estamos exhaustos pasamos una pésima noche. Durante el proceso de enseñarle a dormir, las siestas son igual o incluso más complicadas que la hora de irse a dormir. Técnicamente por cada 2 horas despierto deberia haber aproximadamente 1 hora de siesta… esta es la hora en la que David duerme típicamente 20 minutos de siesta. La siesta tiene muchos retos, pero el más grande es que es de día. Durante el día hay luz, ruido, actividad, mamá y papá están hablando abajo, y en la calle hay vida. Encima de todo, la vida de uno no gira alrededor de las siestas del bebé y es imposible ajustar la vida de uno a ese horario tan cahótico; hay que ir al banco, a mercar, al correo, incluso a dar una vuelta. Y bueno, todo eso complica la siesta. Así que el capítulo de la siesta es básicamente un conjunto de condiciones importantes para tener en cuenta. La siesta no se puede forzar, pero se puede incentivar: música suave, cerrar las cortinas, besos, arrullo, y a la cama—la misma en la que duerme de noche. Cuando el bebé muestra señas de estar cansado (se soba los ojos, se hala las orejas) es hora de ponerlo a dormir así no haya pasado 2 horas despierto, si está cansado pues hay que descansar. La siesta es una recarga personal, algunos necesitan 1 hora, otros 20 minutos, así que lo que uno busca es que el bebé se despierte contento y descansado. Si se levanta molesto y evidentemente cansado, pues necesita otra siesta pronto. Y el arma secreta de última instancia, dar una vuelta en el coche o en el carro, porque es importante que haga siesta a como de lugar o la noche no será para nada un paseo. De la siesta depende la noche.

Nosotros

Suena fácil y a como obvio.  Para nosotros funcionó en dos semanas. Valga la anotación de que a los 3 días ya estabamos disfrutando de los beneficios de dormir mas de 4 horas seguidas además de tener tiempo para nosotros.

Actualmente David a las 7pm está en la cama, dormido en menos de 10 minutos, se levanta una sola vez en la noche por un snack ligero usualmente con mamá (cada vez se levanta mas tarde, empezó a las 11pm y ya va en las 4am) y a las 7am está despierto sonriendo. Las siestas aun no son un exito, pero en parte es la inconstancia de nuestro día a día y para eso no hay nada que podamos hacer por ahora.

Y como todo en la aventura de ser padres… cuando crees que lo lograste algo llega a dañarlo todo: creemos que le estan empezando a salir los dientes, algo que inevitablemente le va a joder su sueño.

Que siga la aventura.

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