Cónyuges de segundo grado

Tener una relación en segundo grado con alguien significa que entre dos personas (llamémoslas A y C) hay alguién más (llamado B) que las une y que de nos ser por B, A y C no se hubieran conocido.

He estado revisando mis relaciones en segundo grado y he decido rendirle tributo porque ese segundo grado ha sido extremandamente importante en mi vida. Como son tantos, mi TOC me hizo clasificarlos y arrancaré con el más grande: mis cónyuges de segundo grado.

A las esposas de mis amigos y los esposos de mis amigas

En mi vida de ingeniera ha sido inevitable llenar la cuota de amigos con un gran porcentaje de ellos siendo hombres. Mis amigos que son los hermanos que nunca tuve, vivieron conmigo las duras y las maduras, no solo como amigos, y hermanos, sino como celosos protectores, confidentes, alcahuetas y todo lo que son ellos que hace que los ame como los amo.

Algunos de ellos en puntos diferentes de su vida conocieron a una mujer a la que hicieron su novia (no la misma obviamente).

Yo, en mi rol adjacente los vi como les brillaba los ojos cuando ellas llamaban, o llegaban. Y así las conocí, en el clásico rol de “la novia de mi amigo”. Hoy me enorgullece afirmar que todas son mujeres maravillosas, de todas he aprendido miles de cosas, y todas han hecho a mis amigos extremadamente felices y no hay forma de expresar la dicha que sentí cuanto todas y cada una de ellas dijeron “si” a casarse con ellos (no al mismo tiempo pero CASI).

Igual nunca se me ocurrió que alguna de ellas fuera a decir que no

Mi relación con los esposos de mis amigas tuvo un proceso más delicado y diferente. Mi relación con mis amigas es mas viceral, ademas de ser mis hermanas, ellas conocen lo mejor y lo peor de mi. No es que mis amigos no lo sepan, pero ellas tienen un código genético que hace que me comprendan además de entenderme. Con ellas la cosa es de víceras para adentro.

Estos hombres llegaron a la vida de mis amigas mucho antes de yo conocerlos. Ellas en ese punto de sus vidas aceptaron a estos hombres como novios (no al mismo por supuesto). Y me hizo muy feliz cuando ellos quisieron hacer de ellas sus esposas.

No pongo en duda lo que ellas vieron en ellos. No creo que haya una mejor horma para ese zapato.

Todos ellos (que no son tantos) son hombres maravillosos. No solo las aman, sino que las respetan, las valoran y es claro para mi lo que ellos ven en ellas. Son esposos, amigos, complices, y cuando es necesario, son un rio de dura verdad cuando ellas lo necesitan. Son su piedra angular, son su polo a la tierra, son ese compañero de equipo, con el que cuentan, que siempre está allí. Ellos a ellas las hacen felices.

Estas mujeres y hombres, mis cónyuges de segundo grado, cuando los veo, me nace abrazarlos, saludarlos con un beso en la mejilla y desearles con completa sinceridad que sean los más felices. Todas ellas se merecen al hombre que tienen, y ellos son unos privilegiados de ternerlas a ellas. Todos ellos se merecen a la mujer que tienen y ellas son unas privilegiadas de tenerlos a ellos.

Sin estas esposas y esposos, mis amigos y amigas no serían lo que son hoy. Que feliz me siento de que sean parte de sus vidas y de mi vida también.

Muchos de malas que se encartaron con la amiga loca sus conyuges.

One thought on “Cónyuges de segundo grado”

  1. (vengo a adelantar cuaderno… de meeeeeeeeeeses)

    Pues Lolito, te felicito, tener un círculo extendido de amigos debe ser muy rico.

    Yo, esposos chéveres de amigas… UNO, bueno, porque solo una de las que llamo mis mejores amigas se ha casado. Las otras andan solteras y con ellas ando despelucando.

    Esposas chéveres de amigos… CERO.
    Pero es que también, sólo uno de mis amigos de los que llamo amigos a-mi-gos se ha casado. Y la mujer no es chévere, entonces no hay mucho que hacer.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *