El inicio del tercer año – Y no estoy sola

El examen de la candidatura tuvo lugar en el último día académico de la universidad, a una semana de las “vacaciones” de fin de año. En mi preparación del examen dejé claro mi plan de los siguientes 12 meses, como los iba a abordar, presenté la propuesta de proyecto del 2015, con hitos y entregables, fechas de publicaciones, articulos e implementaciones planeadas.

Todo quedó listo para el tercer año. Me dije que esas ultimas semanas del calendario me las iba a tomar para recargar baterías, descansar un rato, y arrancar en enero con todo mi plan del tercer año porque la ceremonia de graduación ya la veía en el horizonte.

Excepto por un detalle. No contaba con que ese día, el dia de mi candidatura, no tenía ni idea que todo ese plan que se veía tan lindo y tan relaizable iba a ser inevitablemente afectado y quizás 12 meses era más bien como 18 o incluso 24. Porque ese día de la candidatura lo que interpreté como el resultado de la tensión y la ansiedad era de hecho otra cosa…  y era que ese día ya no estaba yo sola presentando el examen, ya dentro de mi otra persona me acompañaba.

El segundo año – El examen de la candidatura

He aprendido muchas cosas en este segundo año. La mayoría ha sido un completo despertar en la vida de investigador. ¿De verdad es esto a lo que me queiro dedicar?- Me preguntaba los primeros mese del segundo año doctoral que coinciden con los últimos meses del calendario.

La fecha que no dejaba de postergar

El examen de la candidatura es un hito en la vida de un estudiante de doctorado. Algunas universidades por lo que he notado, hacen este examen al inicio como parte de la propuesta del aspirante y proceso de admisión, otras lo hacen al final del doctorado cuando ya se esta acercando la defensa de la tesis, otras ni siquiera tienen este examen. En mi caso, en UVic, el examen de la candidatura tiene que hacerse en el periodo de los dos primeros años.

El propósito del examen es demostrar que el estudiante de doctorado tiene claro el panorama que se encuentra, ha definido un problema suficientemente grande para su doctorado pero al mismo timepo realizable, se ha marcado preguntas de investigación y sobre todo domina su tema de investigación, conoce los trabajos relacionados, ha avanzado en su propuesta de solución y tiene un plan para los sigiuentes 12 meses de su programa doctoral. No pasar el examen es un fracaso no solo para el estudiante sino para el supervisor, asi que dificilmente un estudiante de doctorado llega al examen sin estar preparado… claro, no falta el mal supervisor.

La preparación del examen incluye muchas cosas, la más dificil para mi fue componer las preguntas de investigación pues de mi lista de 30 preguntas para resolver muchas de esas era muy simples, de implementación y desarrollo, lectura, o experimentación. Necesitaba preguntas con carne, preguntas que empujaran el límite del conocimiento, que al responderlas existiera una contribución interesante para alguien. Necesitaba preguntas que valieran la pena de un doctorado.

El examen empezó programado para Mayo y luego Julio, pero como no lo alcancé a hacer me bloquearon la matricula lo que me llevó a un extenso proceso burocrático del que se me permitió un plazo de 6 meses, asi que la fecha quedó Septiembre, luego Noviembre y finalmente en Diciembre 19 (el último día de clases) presenté mi examen y fui promovida de estudiante a candidata.

El primer año

Llevo dos meses atrasada con este post, pero como una oficina contable, el cierre de año estuvo bien ocupado. Así que en un corto viaje al pasado, vamos a decir que se acabó el primer año del doctorado y puedo decir con toda convicción que muchas cosas han cambiado durante este año.

Estas son mis enseñanzas de este año para no perder la cordura

Aprender a decir no

Y aunque me cuesta mucho trabajo (porque soy la sapa del salón, llena de buenas ideas), hago lo mejor que puedo para decir que “no” a veces sin mucho éxito.

Tener tiempo fuera

Al menos un día de la semana apagar todo trabajo del doctorado, académico y laboral. Se que es difícil, pero no imposible.

Happy food

Tener SIEMPRE a la mano, algo que me haga feliz instantáneamente. En mi caso, siempre tengo algo rico que comer. Preferiblemente, es algo para “hacer” porque el proceso de hacerlo me gusta. Pero no tiene que ser comida, eso depende de cada quien.

Tener tope

La lista de pendientes puede ser tan larga y tan infinita como uno quiera. Yo trato de planear a un limite de cosas pendientes, por eso cada semana dedico una hora a planear mi semana por pendientes y asignarles tiempos, de esa manera se si puedo o no meter algo más.