Hola otoño y adiós a muchas cosas

Porque gracias a este otoño que arranca en 12ºC, es hora de decir adiós…
Adiós a los sacos veranieros, es hora de usar chaqueticas
Adiós a las blusas sin mangas, mis brazos no lo soportan
Adiós a las tobilleras, mis tobillos también necesitan calor
Adiós a las manos por fuera, van directo a los bolsillos de mi chaqueta
Adiós a mis tenis para trotar, porque tienen un sistema para que mis pies respiren… pero el frío también se mete!
Pero sobre todo, adiós a las tangas porque se me están congelando las nalgas necesito algo que me las tape

Un puente en Bogotá

Cuando uno es de Cali, como yo, una ciudad tan caliente; uno no está preparado para cambiar de piso térmico. Si, uno tiene chaquetas y sacos, pero a la hora del te no siempre son suficientes.

Bogotá resultó una ciudad encantadora a pesar de lo que las personas de afuera dicen cuando uno cuenta que se va “de puente” para la ‘nevera’. Que es muy congestionada, los trancones y todo lo demás, es verdad, pero ocurre igual que en Cali, si uno sale a tiempo no le pasa nada de esto y yo no he sufrido en el camino.

Desde que llegué a Bogotá me hice el pajazo mental de decirme que “No se está en Bogotá sin andar en transmilenio” así que ya soy una dura en armar rutas gracias a la pagina de Transmilenio y a Google Latitude.

Día 1: Tour del Arte

Primera parada fue el museo de Oro. No es un paseo para niños definitivamente, de pronto para adolescentes con curiosidad por la cultura. El museo tiene 3 niveles y a mi parecer todos muy interesantes. Te cuentan la historia de los metales, como el oro hizo parte de la cultura y cuándo se volvió tan valioso para la sociedad. El museo muestras las piezas orfebres y sus significados. Definitivamente un lugar que no se puede dejar de visitar. Afuera del museo están las artesanías; esas no tienen presentación.

La segunda parada fue en Centro Comercial Andino. Si, no es cultural, pero desde la parada del transmilenio hasta allá había una caminada muy interesante pasando por la famosa zona T (luego viene su descripción) hasta el centro comercial. En el Andino almorzamos y aunque estabamos en un lugar gastronómicamente parecido, decidimos comer en los restaurantes que no hay en Cali. Así dimos con ‘Sipote’…. y sipote burro el que nos comimos. Era una cosa mosntruosa que nos dejó llenos por todo el día… pero simplemente delicioso!

La última parada del día fue en el Teatro Nacional de la Castellana. Cuando se sabía que estaría en Bogotá mi jefe me lo sugirió, me dijo: “no puedes ir a Bogotá sin ir al teatro” y así fue;  nos vimos “amores que matan” una obra original de Woody Allen interpretada por un gran elenco de talento nacional. El teatro es bello, afuera hay placas con las presentaciones del teatro y las funciones, un cuadro grande en honor a Fanny Mickey y Jaime Garzón. La obra duró hora y media y ahí se acabó el paseo del día.

Día 2: El paseo de los papás

Y nos fuimos en el tren turístico de la sabana rumbo a Zipaquirá a ver la catedral de sal a 180mts por debajo de la tierra. El tren turístico es una jornada de 830am a 540pm. Arrancamos en Bogotá en la estacion de la sabana, con papayera a bordo fue un viaje de 2 horas  hasta  zipaquirá. Todo el trayecto de ida y regreso fue interesante ver la gente afuera parando los carros, tomando fotos y videos del ten mientras atravezabamos la ciudad y la sabana.

Llegamos a Zipaquirá en donde un bus nos llevó hasta la mina catedral de sal. Se trata de una catedral en sal, esculpida a 18omts debajo de la tierra dentro de la mina de sal. La mina de sal aún es explotada, pero solo en las noches pues en el día es un sitio turístico. Ese tur vale la pena hacerlo todo completo y es de un poco más de 1 hora… y como dice el título es un paseo de papás porque para un niño ese sitio oscuro y frio no es nada divertido. En la iglesia se celebra misa común y corriente, no es sólo decorativa y me pareció interesante.

De salida de Zipaquirá nos fuimos al pueblo de Cajicá donde almorzamos una parrillada y unas tostadas con guacamole acompañados por un excelente músico que tocaba la armónica y la guitarra y cantaba muy bien.

Y de nuevo montados en el tren de regreso a Bogotá cuando creíamos que todo iba de maravilla el tren se varó, luego de mas o menos una hora allíe en la mitad de la nada ( con show de indigente que se subió caracter al tren y finalmente sacó la policia escoltado y pareja en la calle que peleaba acalorada con escándalo y todo) llegó otra locomotora a remolcarnos… el lío fue cuando 5 minutos más tarde esa otra locomotora también se varó…. así que como la mayoría de los pasajeros nos fuimos en un taxi y no sabemos en que quedó todo, ya era tarde

Así que rematamos el día en la zona T de Bogotá, donde hay una concentración de restaurantes y bares y la gente va allí a caminar y pasar el rato. Cenamos algo que fuera rápido porque nos moríamos del hambre y rematamos en la BBC para tomar una Chapinero Porter.

Día 3: De compras

Con el trasnocho de la noche anterior, el plan de arrancar temprano el día para ir a Maloka se frustró, además porque el presupuesto de plata y tiempo no nos iba a alcanzar y el clima inclemente se apoderó de mi. Así que ejecutamos el plan B, un plan más simple y nos fuimos al centro comercial Gran Estación a almorzar en el Corral Gourmet. Increíblemente el centro comercial estaba mas lleno de lo que me pude imaginar y pude andar sin chaqueta, que calor el que hacía allí adentro mientras afuera llovía a cántaros. Me encantó de ese centro comercial ver que tienen varios empleados que son ‘discapacitados’, me sentí orgullosa de ellos, personas en sillas de rueda trabajando en los puntos de información y en los sitios de ayuda, demostrando que si son útiles a la sociedad y reafirmando mi posición sobre los que piden limosna en la calle; que son unos perezosos. Un urra por ellos y un urra por el centro comercial en darles esa oportunidad.

Cosas que me llamaron la atención:

  • La calle donde queda mi hotel (Kra 7) cambia de sentido entre las 5 y las 7 de la noche entre semana y durante los horarios de ciclovía  los fines de semana.
  • Los taxistas dicen “no” a una carrera larga. Me impresionó que se rehusaran a llevarlo a uno lejos; así que toca tomar mas de un taxi para atravesarse la ciudad. La solución: pedir el servicio por teléfono, ellos nunca dicen que no.
  • Las personas en general caminan como individuos que no pertenecen a una comunidad social. Se abren paso a los golpes e ignorando a todo otro ser humano con quien se tropiecen. Pero sobre todo, la gente no dice “gracias”. Esto me ha ocurrido en el transmilenio y en los centros comerciales, donde me han empujado, se han chocado conmigo
  • En la universidad de los andes a todos se les dice: “monitos” y “monitas” así sean con el pelo más asabache conocido.
  • El clima es loco, llueve, sale el sol y hace frío en un solo día. Sin embargo, el pronóstico del tiempo de El Espectador es muy acertado.

Pecados, peregrinaciones y responsabilidades

Los que me conocen saben que no soy una mujer religiosa. No soy atea, valga la aclaración. Creo en Dios, en una fuerza superior que controla el orden y la continuidad de las cosas, creo que todos hacemos parte de un hilo de “vida” que simplemente cambia de mundo cuando “morimos” y que definitivamente hay un cielo y un infierno, pero al mejor estilo de Constantine. Creo en ese Dios, y no me importa como lo llamen. Pero en lo que no creo rotundamente es en la institucion ecleciástica; la Iglesia. No creo en la religion que me enseñaron y definitivamente no creo fielmente en los dogmas que nos quieren imponer y que no tenemos derecho a cuestionar por que “ofendemos a Dios”, yo creo en que Dios quiere que cuestione las cosas que no me convencen y estoy segura que quiere que yo crea porque estoy convencida y no porque otros me dicen. Creo que soy más tolerante que los religiosos que conozco, porque ellos se niegan a aceptar que yo piense como lo hago y quieren a toda costa llevarme a su corriente ideológica  y teológica. No todos, por supuesto.

Ayer peregriné.

Tolero y acepto (aunque no comprenda o comparta) las formas de peregrinación de mis colegas católicos. Sin embargo, ayer, viajé por carretera a las 8.00pm desde Darién hacia Cali y estoy segura que expié mis pecados.

Cientos, y no estoy exagerando, cientos de personas se movilizaban en la absoluta oscuridad por la carretera, la mayoría a pie, unos tantos en bicicleta; camino a Buga supongo, para llegar a la primera misa en la Basílica del Señor de los Milagros y seguramente como modo de peregrinación. Sin embargo, eso no me importaba, lo que me importaba, me importa y me enoja, es que estos cientos de personas, se movilizaban, irresponsablemente por una carretera, llevando niños consigo, algunos en coches de bebé, en un trayecto donde la gente conduce a  100Km/h … usando NINGUN, lease bien, NINGUN elemento reflectivo!!!!! uno veía la gente cuando la tenía encima, cuando en el fatal caso no habia forma de reaccionar. Se me contrayeron las tripas más de una vez, perdí aproximadamente 3 años de vida, mientras veía como la gente caminaba irresponsablemente saliéndose del andén hacia  la carretera en curvas donde uno como conductor tiene que “cerrarse” y la gente como si nada, y ni hablemos de los que iban en bicicleta… y eso, que no ibamos en el carril donde la mayoría de gente andaba.

No, no acepto la irresponsabilidad, no me importan los motivos que los llevaban a ello. Simplemente fue irresponsable.

Por fortuna no presencié ningún accidente, espero que no haya ocurrido.

Los peatones deberían tener leyes de tránsito también.

Ladrilleros

“Vamos a empacar mi maleta para la playa” – Nos dijo el niño con una emocion que solo se puede ver en los ojos de un peque de 8 años que ve la playa y solo piensa en atrapar bichos, hacer castillos de arena y aventarse contra las olas.

La compañía se llama Asturias y la oficina se encuentra en el mulle en Buenaventura (para mas información me escriben), recomendada por Adri despues de sus muchas historias de excursiones por el Pacífico, confirmado por la Nena, en su viaje a Piangüita.

3 horas por carretera desde Cali hasta Buenaventura. La empresa recomendada: Expreso Palmira, $13.000 por pasajero en un viaje directo.

Salimos a las 5.30am y estabamos a las 9.00am en Buenventura. El retraso se devió al mal clima, lluvia en una carretera muy conocida por sus multiples accidentes a causa de los derrumbes.

“El muelle está cerrado” – dijo Doña Cristina, en la agencia. Como hbaía estado lloviendo, la guardia costera cierra el muelle hasta qeu el mar se calme, y hasta que la neblina desaparezca. Esperamos.

1 hora en lancha desde el muelle de Buenaventura hasta Juanchaco.

Desde Juanchaco, 30 minutos en tractor por la jungla pacífica hasta Ladrilleros.

5 minutos a pie desde el paradero del tractor hasta el hotel: Papagayos

Debo admitir que mi primera impresión fue de desconfianza por el nombre del hotel, pero despues de 3 días como su huesped, debo mencionar que tienen 5 estrellas en atenciones y comodidad. Hay que ir y hospedarse allí para entenderlo.

El paquete tuvo un costo de $240.000 por persona, incluían 3 dias de hospedaje, desayuno, almuerzo, comida, (y que alimentacion tan espectacular!) paseo por los manglares, transporte ida y regreso en la lancha, piscina y una canasta cada día con frutas y mecato que nos llevamos a la playa en los 3 dias que estuvimos allí. Noche de parrillada, barra libre.

La playa, a 5 minutos a pie. Agua de coco.

La visita a los manglares y  la piscina natural. Uno no se lo puede perder.

Empujar la lancha dentro de los manglares puede hacer parte del paseo también.

NOTA: Ahora se vuelve necesario comprar el “impermeable” de la cámara. Muchas vistas se perdieron de ser fotografiadas por causa del clima.

Santa Marta

¡Qué destino!

Maravillados con Santa Marta, definitivamente es un rincón de Colombia que se debe visitar.

Llegamos al rededor de las 10.00pm al hotel, dejamos las maletas, nos instalamos y salimos. EL hotel queda frente a la bahía de Santa Marta, en pleno centro histórico. siendo las 11.00pm parecían las 7.00pm; la ciudad estaba completamente viva.

Si va a santa Marta, tiene que ir:

  • Al Acuario –  a conocer historias de animales, a como cuidarlos, dónde viven, y qué papel cumplen en el ecosistema marino. El espectáculo de los delfines y las focas marinas, es eso, un espectáculo, lo verdaderamente interesante es hacer el tour con el guia que te habla de cada especie en el acuario.
  • A playa blanca – para sentir la arena gruesa; piedras que cuando una ola lo “revuelca” a uno, tallan, rayan y lijan. (y no es que me haya pasado GG)
  • A playa cristal – verdaderamente conocida como la playa del muerto, dentro del parque Tayrona para sentir arena diminuta que es muy dificil de sacar pero espectacular para dejarse acostado en la arena siendo uno con la playa. Para hacer tambien el “tur” acuatico de 45 minutos con carerta y esnorquel por todos los corales de la playa, nadar con peces, conocer especies increíbles como el pez colombianito, el coral de fuego (que corta y quema a la vez según los locales) y ponerse en contacto con la flora y fauna marina. Pasar por Neguanje y 7 olas, una playa con altas corrientes marinas de las que no se puede ir a nadar y mucho turista desobediente ha muerto.
  • A playa Cabo san Juan de Guía – 1 hora y 30 minutos atravesando el bosque tayrona a pie, caminando por el barro, entre las raices de los árboles, oyendo los animales, topandose con los indigenas Koguis, senderos resbalosos, no aptos para niños de brazos ni ancianos, o personas que no puedan caminar. Con un letrero que te tortura cada cierto timepo diciendo “recorrido 15%”  y saber que te falta 85% para llegar a la primera etapa que son los arrecifes. Allí tampoco se puede nadar, es igualmente de peligroso, el la playa es profunda y la pendiente dicen que es muy inclinada. De los arrecifes, 45 minutos más a pie por la arena (que dolor en los talones y en el puente del pie) para llegar a “arenitas” una playa de arena amarilla y gruesa, donde el agua es critalina y cuando te llega al cuello aún puedes verte los pies. Finalmente 15 minutos mas a pies por la montaña hasta llegar al cabo San Juan de Guía, una playa profunda con corales y peces, zona para acampar (y una vez se está allá, se entiende por qué acampar)
  • Al rodadero – Ojalá no le toque la temporada alta que me tocó a mi, porque estaba tan lleno que nos fuimos
  • A Taganga – Una playa de pescadores, no para que se bañen y se tiren al sol, no es tan bonita, pero tiene un mirador de sueños, donde la bahía de taganga se ve preciosa.
  • A la Quinta de San Pedro Alejandrino – La última morada de Simon Bolivar los últmos 11 días de vida, lugar donde murió y donde se ha levantado un monumento histórico al rededor del libertador.

Tiene que comer:

  • Arepa ‘e huevo – Simplemente deliciosa
  • Lebranche con frijoles y patacón – Tres sabores diferentes a lo que uno está acostumbrado

Ruta 1: Cali – Santa Marta

Salimos de Cali a las 5.00 am, tomando la carretera Panorama según indicaba nuestro libro de guia de rutas.

Pasamos Palmira, Buga, Tulua, Andalucía…

Todo iba bien hasta que llegamos a Pereira a las 8:30am.

Hasta allí llegó el paseo en carro. Un taxi nos dió por la el lado derecho,

Hubieramos podido seguir con el golpe de la puerta, desupues de todo abría perfectamente, pero el “empujoncito” nos mandó contra un separador de concreto que volteó la llanta, y ni modo.

No hubo ningun herido (excepto por el carro)

Marqué #322 desde mi celular, la línea de atención de la aseguradora. Llegó la abogada, se entendieron con los del taxi, llegó un grúa que se llevó el carro hasta cali de regreso a arregarlo y nos mandaron en avión pa’ Santa Marta a continuar nuestro paseo. No tuve que pelear con nadie, el dueño del taxi legó en otro taxi que nos llevó al aeropuerto, amo mi aseguradora que se encarga de todo, que peleen ellos, yo simplemente me senté en el carro a hacer inventario de lo que regresaba en el carro y a sacar maletas para avión. En Cali, la aseguradora está consguiendo todos los repuestos del carro para dejarlo otra vez como estaba: La puerta derecha trasera (y él que la quería mandar a pintar), el “paral” trasero derecho, los dos rines de atrás, la campana de los frenos, la banda de los frenos (recién cambiada), y el amortiguador trasero (recién cambiados, desgraciado!). Afortunadamente las llantas estan buenas (recién cambiadas también)… nos van a dejar el carrito como nuevo, con repuestos originales, segun dice en la poliza y sal pa’l de la factura que le tocará pagarlos, porque esos repuesto de Renault son caritos y como está en concesionario ni se diga.

Hay que esperar 10 días a partir que lleguen los repuestos para que nos regresen el carrito de nuevo.

Suma final: 10:30am en el aeropuerto de Pereira. Vuelo Pereira – Bogotá 5:30pm, vuelo Bogotá – Santa Marta 7.30pm. Llamar a Santa Marta a buscar hotel, pues llegariamos un día antes de lo planeado. Ahorro de gasolina, peajes y estadía en Medellín. él y yo tuvimos bastante tiempo para conocernos GG.

… Continuará

De Cali a Santa Marta

Los preparativos han incluido:

  1. Dejar listos los pendientes en ambas oficias (la de él y la mía)
  2. Compra de matamosquitos y bichos en general, dolex, cantidades industriales de bloqueador para niños.
  3. Guia de rutas y mapas turisticos de Colombia.
  4. Conversacion con la familia para trazar la mejor ruta.
  5. Hacer presupuesto pre-viaje, viaje y post-viaje
  6. Invertirle 7 cifras al medio de transporte para dejarlo como un lulito pa’l viaje
  7. Esperar con ansias el final de 5 dias de la semana (una larga semana)

Será entonces un viaje en dos tramos porque de novatos no nos queremos arriesgar a viajar de noche.

Nos embarcamos desde este fin de semana pa’ la costa para unas merecidas aunque muy cortas vacaciones.

Costa Atlántica, pa’llá vamos!!

El sueño de Ícaro pero en Parapente

maloka

Como motivo de sus 25 años le di un regalo extremo: vuelo en parapente.

Un par de amigos me recomendaros a estos señores, son profesionales de la escuela de parapentismo así que el plan iba con todas las medidas de seguridad del caso que implicaban “mandar a volar” literlamente a mi novio. El costo de cumplir el sueño frustrado de volar tiene un valor de $80.000 con estos personajes, el vuelo es con el instructor (obviamente) y tiene una duración aproximada de 15 a 20 minutos. La pista de aterrizaje es en un cancha de futbol, 7000mts hacia abajo desde la zona de vuelo.

Para el sábado el plan ya estaba armado, el piojo guardaba el secreto y estaba dispuesto a someterse a cualquier tortura con tal de no delatarme. Empacamos atun y pan tajado, mecato, tres gasosas personales y un par de jugos hit. Trajes de baño, pelota de futbol, gorra, gafas del sol, bloqueador, el insectario del piojo y una camiseta de más para cada uno.

¿Para donde vamos?

No hagas preguntas que no te voy a responder, mañana verás

A las 8.30 del domingo tomamos un taxi hasta la escuela de parapentismo

Ahhhh…¿vamos a ver parapentes?

Así como verlos verlos, si pero no…. Te vas a volar en parapente.

(cara de ‘no te lo puedo creer’)

El sitio de despegue es unos 4km más arriba de la hacienda el paraiso. Desde Cali nos fuimos con el instructor hasta un sitio que se llama “La maloka de los vientos”, es un sitio dedicado a la aventura extrema. Allí hay kanopi, muro de escalada, puentes tibetanos, el columpio del ‘no me acuerdo’, el péndulo, etc…. todo con inicio en la colina y destino abismo abajo.

jeep

Desde la maloka de los vientos, se toma un jeep $5.000 pasajero hasta la zona de vuelo, donde los pilotos de la escuela estan esperando parapentes tendido para llevarlo uno a una experiencia de Icaro sobre el verde paisaje del Valle.

“Hay que esperar la burbuja de aire apropiada”, dijo el instructor mientras esperaban para despegar. Y en el momento mas inesperado, salieron volando desde la montaña.

despegue volando2 volando

Yo con camara en tierra y el con camara en el aire capturamos los dos puntos de vista que se pueden tener de esta experiencia llena de adrenalina donde la frase “me voy a caer” puede estar en alguna lista mental.

volando3

Luego del aterrizaje el mismo jeep que lo lleva a uno a la zona de vuelo, va y recoge a los pasajeros, pilotos y parapentes, de regreso a la Maloka de los vientos y a la zona de vuelo respectivamente.

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Es paseo de todo el día, $20.000 el combo de montada en kanopi más lo que quiera, son 700mt de recorrido en 4 estaciones donde el viajero se sumerge entre la naturalez y los de arriba nos preguntamos ¿que se hizo, para donde pegó? y vuelve y sale.

Despues de comer el sandwich de atún y los respectivos líquidos a preferencia de los paseadores, empezamos el decenso a pie hasta la Hacienda el Paraíso, famosa por ser la casa de Jorge Isaacs y en donde se supone escribió su famosa novela, La Maria. El decenso fue acompañado de visita al río, contacto con los hijuemil bichos que pueden salir de la naturaleza, y la infinita recolecta de insectos para el insectario del piojo. A, y claro, el ardiente sol sobre el valle del cauca.

Desde allí, en plena hacienda, un raspado de frutas y el bus “Directo a Cali” a $7000 el pasaje por persona. Un viaje de 1hora para regresar a Cali.

La experiencia de vuelo en sus propias palabras fue: “¡¡¡Es una chimba!!!!”. La experiencia de paseo en palabras del piojo fue “¿Cuando volvemos?”

Es un plan recomendado para aquellos aventureros.

De puente pa’ Piangüita

Pianguita

En la costa pacífica de Valle del Cauca, a uno 10 minutos y $40.000 el pasaje en lancha desde el puerto de Buenaventura (ida y regreso).

“Guarde el papelito del retorno, porque si lo bota le toca volver a pagar” nos dijo la señora del muelle mientras me entregaba el papel de abordaje de la lancha

“Señoras y señores, se quitan el calzado, se remangan los pantalones porque en Piangüita no hay muelle y cuando lleguemos les toca bajarse en la playa” Dijo el lanchero cuando ibamos a llegar. “Era en serio” le dije a él mientras me reía recordando que un amigo nos lo había advertido y con risa incrédula nos burlamos de su anécdota. Así pues, convers y medias al maletín, los pantalones a la rodilla y mi totto amarillo a la espalda nos preparabamos para pisar tierra firme. A las 10.30 de la mañana estabamos pisando piangüita y registrándonos en el hotel.

Algo que me gustó del sitio, es que todas las mañanas, las personas de la playa (los habitantes) se encargan de barrer toda la madera que el mar ha traido durante la noche. Ir a una playa limpia fue una sensación agradable, ver cómo la gente cuidaba su sustento.

El paisaje era tranquilo, justo lo que necesitabamos para descansar. La brisa de la playa hacía que el calor del sol no nos hiciera sufrir tanto, el mar tenía la temperatura perfecta. El color de la arena hace que la mayoría de personas piensen que es un mar sucio, pero aún cuando el agua me llegaba al cuello (osea como 1.50mt de profundidad porque ni que yo fuera tan alta) podía ver mis pies tocando el suelo. Encontramos 4 tipos diferente de cangrejos: blanco, rojos, cafés y color arena que solo se veían porque uno notaba que la playa se movía rápido. Peces largos y pequeños, con lineas amarrillas andando solos. Un banco de peces plateados felices andaban casi en la superficie nadando con nosotros mientras los pelícanos no estaban cerca. Una que otra raya. Un cagrejo metido en un caracol que nos posó para la cámara. Montamos en kayak y como es natural comimos pescado y cocadas… eso si, y no me faltó mis bolsas de chontaduro de ida y de regreso.

Un destino recomendado para desaparecerse literalmente, mi operador de celular ni se veía por esos lares, así que no me entró ni una sola llamada y quedamos completamente desconectados, del trabajo, del ruido de la ciudad, de los telefonos, del messenger. Aislados de la rutina. Una terapia de descanso intensivo. Por las noches la brisa del mar, fresca y refrescante. El cielo estrellado y a la madrugada la lluvia volviéndose un sonido relajante.

Siguiente destino: Frío

El lado oscuro de Piangüita

 

mugre

No muy lejos de donde estabamos, al extremo opuesto de la playa queda un solo hotel. Desafortunadamente también queda el botadero de los turistas. Mientras haciamos nuestra caminata exploratoria nos encontramos con todo tipo de mugre: tapas, botellas, zapatos y sandalias, bolsas de todos los tipos, materiales, marcas y tamaños, cigarrillos, más tapas, más botellas, muchisimos vidrios que hicieron que regresara a calzarme y dejara de disfrutar de la sesación de la arena en mis pies. Pañales, laminas de cuanta lata de comida se les ocurriera. Olía a pescado podrido; supongo que de los que el mar trae y se quedan atrapados en charcos abandonados por la marea. “¿Para qué le vas a tomar foto a eso?” me dijo él mientras yo caminaba derecho al centro del basurero “¿para un post?” preguntó aún sabiendo mi respuesta. “Ajá” acentué con rabia “me parece el colmo que la gente sea tan asquerosa y cochina”.

Esa misma mañana mientras almorzabamos leimos, en una hoja de cartulina, pegada a una pared de algún restaurante cercano un letrero convocando a la comunidad de Pingüita para discutir el problema de las basuras.

“Por acá no hay ni un solo bote de basura ¿no?” dijo monkey mientras buscaba algún lugar para botar la cantidad de vidrios que recogió. “No, toca esperar a que lleguemos a nuestro lado de la playa, allá si hay” le dije.

Turista, si va, a donde sea, bote la basura en los botes de basura. Para eso son.